Nuestros Objetivos

El desenvolvimiento gradual de la individualidad del niño, respetando sus reales necesidades y tiempos, a través del desarrollo armónico en el hacer, el sentir y el pensar, para sentar las bases de un adulto despierto, autónomo, creativo, comprometido activamente con la comunidad, y predispuesto a continuar con la tarea permanente de la autoeducación.
Promover la autoeducación como proceso permanente en los adultos que forman parte de la comunidad educativa.
Funcionar como organismo dinámico, promoviendo la participación activa y responsable de todos sus miembros, en un proceso que devenga en crecimiento personal, social y profesional.
Participar y contribuir en la vida cultural de la comunidad.
Fundamentos y orígenes de Aurora
Desde el año 1996 funciona en Villa General Belgrano un grupo de recreación para niños pequeños, y talleres artísticos para niños en edad escolar con orientación en la pedagogía Waldorf. Desde aquel momento surge el deseo de poder concretar una escuela primaria que implemente esa pedagogía.

Se organizan cursos semanales en torno al estudio de bibliografía Antroposófica, y seminarios en vacaciones de invierno y verano a cargo de docentes formados en esta  pedagogía, residentes y en ejercicio en Escuelas Waldorf de Bs. As. Estos seminarios se dictaron para docentes y padres. Así se conformó el grupo humano que organizó los bienes materiales y convocó a los docentes de Buenos Aires para comenzar con la labor. Ambas docentes provienen de escuelas Waldorf: una de ellas de Capital Federal y la otra de Ingeniero Maschwitz, Provincia de Bs. As. 

Este impulso pedagógico incluye dentro de su proyecto abrazar las áreas artística y agropecuaria. Para cubrirlas se ha convocada a personal idóneo con formación en Institutos Waldorf de Europa: el encargado de huerta, residente hace 10 años en Villa General Belgrano se ha formado como agricultor biodinámico en Inglaterra; y el encargado del área artística, en Viena, Austria. 

Para iniciar nuestro proyecto se ha recibido en comodato una bella casona a 200m de la calle central de la Villa, que cuenta con 200m2 aprox. de parque arbolado y con juegos de madera de ciprés, donada por una de las familias interesadas en la conformación de la escuela. Así este impulso se ve acompañado por los vecinos de la Villa que encuentran la posibilidad de una pedagogía alternativa. Paralelamente se inicia el trámite de adscripción a la DIPE (Dirección Privada de Escuelas).


Para contar con las instalaciones necesarias para el funcionamiento de la Escuela en crecimiento, comienza la construcción del edifico propio en un terreno donado por Rosmarie y Patricia Mampaey. El terreno está ubicado a 300m de la Terminal de Ómnibus. Se realiza el proyecto total de los edificios de la escuela y gracias a una nueva donación, se construye la primera etapa. Por complicaciones en el área de infraestructura escolar, DIPE detiene aquí la obra. Las dificultades de infraestructura se deben a la existencia en el terreno lindero de una planta de tratamiento de líquidos perteneciente al Hogar de Ancianos Champaquí. Esta planta exigida por la Municipalidad y en perfecto funcionamiento (corroborado por los exámenes pertinentes) es en principio considerada por DIPE Arquitectura un posible centro de contaminación. Se establecen procedimientos administrativos y técnicos en pos de solucionar estas diferencias.

Villa General Belgrano recibe en estos tiempos un importante número de nuevos residentes que buscando una vida más humanizada, en mayor contacto con la naturaleza, necesitan asimismo una escuela que acompañe estas necesidades. Muchas familias de Escuelas Waldorf de Bs. As.  se movilizan a esta Villa acompañando nuestro impulso. También, al igual que en el comienzo, la activa participación y compromiso de los padres en la educación de los niños, sigue siendo uno de los puntales de nuestra institución. Los docentes, por su parte, participan en forma plena y con responsabilidad conjunta en la conducción de nuestro proyecto. De esta manera, la labor educativa de la Institución trasciende a los niños y se extiende para abarcar a todos los involucrados, padres y docentes, que en el trabajo conjunto, horizontal y responsable, realizan un verdadero proceso de autoeducación que enriquece y vivifica la educación de los niños. La escuela waldorf se convierte, así, en promotora de crecimiento y cambio en lo social, y puede aspirar a ser generadora de respuestas para las problemáticas y desafíos de la sociedad actual.


El creciente desarrollo e influencia de la técnica, la industrialización, la motorización, la informática y la incidencia de los medios de comunicación, otorgan al mundo moderno un sinnúmero de ventajas, pero tiene también sus efectos negativos.  Uno de estos efectos negativos es la aceleración de la vida cotidiana. Esto lleva a una sobre valoración de todo lo que permita resultados inmediatos, satisfacción veloz de deseos y adquisición pronta de las capacidades y habilidades que ese mundo moderno requiere, a costa de la pérdida del sosiego, la reflexión y la espera del momento y tiempo propicios. En la educación, impulsa nuevas expectativas para la formación de niños y jóvenes. El efecto de esta tendencia es especialmente notable en la primera infancia. Es posible observar a simple vista una marcada aceleración en el proceso global del desarrollo de los niños, tanto a nivel físico como psíquico, originado por la sobreestimulación que produce el medio viral acelerado. Este desarrollo precoz significa con frecuencia una desarmonización de la personalidad en cierne, ya que se apela casi unilateralmente a la esfera intelectual. Hay un empobrecimiento de la vida infantil por la reducción de la actividad que le es propia y la carencia de experiencias vitales directas adecuadas a su nivel de desarrollo. La pedagogía Waldorf parte de la hipótesis de que los procesos vitales se desenvuelven según ritmos generales y particulares en tiempos relativamente prescriptos, y que en cada etapa del desarrollo humano maduran determinados aspectos del ser difícilmente recuperables en otra etapa. Por ello, se trata con especial cuidado cada momento evolutivo.
Otro aspecto negativo que ha tenido sobre la vida moderna el acelerado desarrollo de la ciencia y la técnica y el avance de la urbanización, ha sido la creciente sustracción del hombre a los ritmos naturales básicos. El hombre se ha ido independizando cada vez más de la naturaleza. Sin duda esto ha tenido su costado positivo, permitiéndole desplegar una actividad intensa y enriqueciendo notablemente su vida. Pero la tendencia ha llegado a límites cuyos efectos negativos ya se han empezado a advertir. La voz de alarma ha sido  incluso dada desde ámbitos científicos en los que se ha vuelto a redescubrir la importancia y el sentido de los ritmos naturales para el ser humano. La pedagogía Waldorf enfatiza la importancia del ritmo en el proceso educativo. 
La creciente complejidad de los procesos productivos e industriales ha dejado al hombre actual con una visión parcializada de la vida productiva y un desconocimiento de los procesos técnicos básicos. La pedagogía Waldorf se propone rescatar la visión del artesano que abarcaba el proceso completo con una comprensión cabal de todos sus pasos. Por ello se sigue la premisa del aprender haciendo para brindar al niño un aprendizaje totalizador y pleno de sentido.


En cuanto a lo social, la vida moderna sitúa al hombre en una compleja red de interrelaciones, pero a la vez lo impulsa hacia el aislamiento individual. En este sentido, es importante señalar que la individualización sólo es posible en sociedad y que, a su vez, el nivel de salud de una sociedad depende de la integridad de los sujetos que la componen. La educación debe acompañar al ser humano en su doble y correlativa realidad individual y social. Debe ser, por un lado, proceso de socialización, y por el otro, proceso de individualización en el que se desarrollen y maduren capacidades para la autonomía y para la responsabilidad. Los procesos que conducen a la maduración, a la auto expresión y al auto respeto, le permiten al niño recorrer un camino hacia sí mismo, en el cual se han de despertar las aptitudes esenciales para estar siempre atento a las realidades circundantes, y dispuesto a la interacción y la cooperación; en síntesis, para estar abierto al otro.  Esta tarea educativa requiere del docente el más profundo respecto por la individualidad de cada uno de sus alumnos, lo cual implica un conocimiento profundo de cada uno de ellos. Al mismo tiempo, debe percibir al grupo como una totalidad orgánica en la que se conjugan múltiples niveles de capacidades e inclinaciones, que requiere para su desarrollo de una armónica interrelación de todas las individualidades.
La percepción de las diferencias individuales y el reconocimiento de que cada uno es capaz de brindar a los demás algo único y especial, llena de sentido la vida humana. Partiendo de esta premisa y de la noción de que el desarrollo integral de la persona implica el desarrollo de sus múltiples facetas, la pedagogía Waldorf otorga el mismo grado de importancia a todas las materias, tanto las intelectuales como las artísticas y prácticas, respetando las posibilidades del rendimiento individual. Esto permite que los alumnos perciban las dotes y cualidades que cada uno posee en los diferentes campos del quehacer escolar, como también las dificultades o menores habilidades para determinados aspectos del aprendizaje. Se fomenta así, la admiración y el respeto por las capacidades propias y ajenas, y se despierta el espíritu de cooperación mutua. Sumado a esto, la pedagogía Waldorf enfatiza siempre el proceso en todo el quehacer educativo, valorando el producto como una producción humana que, como tal, siempre es posible de ser mejorada, perfeccionada, transformada y encarada desde otro punto de vista. 

Todos estos conceptos confluyen en el proceso de evaluación, en el que el patrón uniforme de calificación de suplanta por una descripción del rendimiento con respecto a las posibilidades y capacidades de cada uno. Se considera un buen desempeño al que responde al máximo rendimiento posible para un determinado educando. De esta manera se suplanta la competencia por el deseo de auto superación, ya que es el individuo mismo el patrón con el que se medirá su desempeño. En  este proceso se fortifica la vivencia en los alumnos de que todos están en un camino de aprendizaje y les permite descubrir la alegría y satisfacción tanto de poder brindar como de recibir ayuda.

La formación en la auto superación tiene, además, el efecto de proporcionar al individuo una creciente auto percepción y una apertura hacia el crecimiento. La pedagogía Waldorf trata de sentar las bases para que los niños desarrollen desde el inicio mismo de la escolaridad una actitud positiva y comprometida frente al aprendizaje, y que además vivencien la alegría y satisfacción que emana de un trabajo lleno de sentido, concluido armónicamente, y de la superación de los propios obstáculos y la adquisición de nuevas capacidades y habilidades. Es una meta de esta pedagogía conducir a los alumnos de la educación a la auto educación, lo que resulta hoy mas que nunca altamente deseable, ya que el hombre actual se ve confrontado con la imperiosa necesidad de actualización permanente para poder adaptarse y hacer su aporte a los constantes cambios e innovaciones de la vida moderna.