Historia de las primeras escuelas con educación Waldorf

La primera escuela Waldorf nació en un momento histórico muy importante, al finalizar la Primera Guerra Mundial. Respondía al impulso, sentido también en los años 20 por muchos pedagogos, de modernizar la enseñanza - base de cualquier desarrollo social -, cuando muchas viejas formas y estructuras exigían un 
cambio profundo.

Rudolf Steiner creó la pedagogía Waldorf, basándose en un conocimiento profundo del hombre y del mundo. Partiendo del pensamiento de Goethe, desarrolló un método de observación e investigación científica que hace posible conocer al hombre total y al hombre que va creciendo, por etapas, en cada niño. Rudolf Steiner, quien conocía bien los problemas sociales y la vida cultural de principios del siglo XX, no solamente quería mejorar las escuelas existentes, sino que se propuso dar una nueva fundamentación a la escuela sobre la base de una concepción antropológica y cultural que denominó Antroposofia.
La Escuela Waldorf de Stuttgart en la Uhlandshöhe, creada en septiembre de 1919 para los hijos de los obreros de la fábrica de cigarrillos Waldorf, tenía claros fines sociales. Rudolf Steiner daba también clases nocturnas a los obreros de la fábrica y se encargó asimismo de preparar y formar a los maestros fundadores de la Escuela. Esta escuela creció rápidamente y llegó a tener mas de 700 alumnos en poco tiempo, superándose así los límites de una escuela de fábrica, ya que uno de los fundamentos ideológicos de cada escuela Waldorf es el de trabajar, no a favor de un orden social de clases – superado ya hace tiempo -, sino aportar una formación integral al hombre, dentro de la sociedad moderna, posibilitando al niño, para cuando sea adulto, el acceso a la libertad y responsabilidad individual y colectiva. Desde entonces, el movimiento pedagógico Waldorf se fue extendiendo por numerosos países.

La vida en la escuela Waldorf: la comunidad escolar
Las escuelas Waldorf son escuelas libres, formadas “por el trabajo conjunto y colegiado de los maestros y el estrecho contacto y participación de los padres que colaboran en la administración de la escuela y participan en el proceso educativo y formativo de los escolares”.

Un vínculo de confianza recíproco entre padres y maestros se cultiva intensamente en reuniones periódicas, visitas a las casas de los niños y en el trabajo común con la escuela. Esta particularidad, además de los lazos que se establecen con instituciones públicas o privadas, la relación padres – maestros y el conocimiento por parte de estos últimos de los factores sociológicos del entorno, hacen posible “el puente” entre escuela y sociedad.

Bajo el principio de que la vida cultural debe vivir la libertad, el profesor es libre ante su clase porque conoce a cada niño y sabe como propiciar su desarrollo. En el “organismo escolar” también está presente la vida económica. Una escuela Waldorf existe cuando hay un grupo de familias que desean esta educación para sus hijos y maestros que asumen esta tarea pedagógica. La infraestructura y el sostén físico de la escuela la aporta el grupo de padres, muchas veces con ayuda de donaciones de instituciones, empresas o personas que apoyan el proyecto. En  algunos países estos centros están subvencionados por el Estado.


Todos los hombres tenemos los mismos derechos y distintas obligaciones sobre la base de nuestra responsabilidad. La vida de las relaciones humanas debe vivir en la igualdad. En una escuela Waldorf confluyen personas de medios sociales muy distintos, pero que en la comunidad escolar se encuentran para trabajar por un objetivo común. Toda escuela Waldorf, aunque se organiza de acuerdo con las características sociológicas y culturales del país o ciudad donde se sitúe, tiene una particularidad notable: es un organismo vivo con tres “escuelas”: la de niños, la de padres y la de maestros. Las tres “escuelas” realizan un proceso continuo de aprendizaje, teniendo en cuenta, naturalmente, las diferentes áreas de desarrollo y conciencia en el organismo escolar. 

Características de la escuela Waldorf

Dentro de este marco social, se desarrolla la actividad pedagógica propiamente dicha. La meta primera de un maestro Waldorf es la de “despertar las facultades individuales del niño”. Obviamente, el criterio del rendimiento del alumno se acepta sólo parcialmente. “El éxito del alumno como única medida de su rendimiento y como criterio de selección, conduce, más que a un fenómenos auténtico de sus  dotes intelectuales, a una explotación de las mismas”.

El pedagogo Waldorf sabe que, en cada proceso de aprendizaje y en cada “rendimiento”, actúan conjuntamente un número grande de fuerzas psíquicas y espirituales. No se da sólo importancia a una asignatura concreta sino a la acción conjunta de las aptitudes que se desarrollan en los diversos campos de la enseñanza.


La interinfluencia de las distintas disciplinas hace posible un crecimiento armónico de las facultades psíquicas y su adecuada metamorfosis en las diferentes etapas evolutivas. En este sentido, con el programa Waldorf se pretende equilibrar la adquisición de conocimientos intelectuales con la constante práctica de actividades artísticas y artesanales.

Las diferentes asignaturas y actividades se integran en un conjunto coherente y orgánico. De esta manera, el profesor, que conoce las facultades psíquicas potenciales del niño, trabajará diariamente para la coordinación entre la esfera consciente de las percepciones sensoriales y representativas, en la esfera semiconsciente de la sensibilidad, la emotividad y la memoria, y la inconsciente de la voluntad, con el objetivo de equilibrar esas tres fuerzas interiores del hombre: las del pensamiento, las del sentimiento y las de la voluntad. La programación escolar Waldorf se hace en función del desarrollo fisiológico y psíquico del niño. Es decir, el plan de estudios tiene en cuenta las diferentes etapas evolutivas del niño (las aceleraciones provocan a la larga daños irreversibles) y la realidad social del entorno.

Para concluir, reseñamos lo que un profesor ha dicho de la Escuela Waldorf: “Nosotros vemos en la enseñanza misma y en la educación un proceso artístico. De ese modo, la actividad pedagógica se entiende como una promoción de las facultades de comprensión, de la creatividad y de la responsabilidad social que se desplieguen en el individuo. Así la pedagogía se convierte en una participación creadora en el proceso de cada hombre y de la sociedad”.

El profesor-tutor trabaja sus  asignaturas intelectivas por el “método de períodos” en la llamada “clase principal”. Durante 2 a 4 semanas se trabaja en una asignatura cada mañana por espacio de 2 horas; después vienen las asignaturas artísticas, rítmicas y artesanales, que se dan en días fijos durante todo el ciclo lectivo. Se pueden enumerar otras características de las escuelas Waldorf: por ejemplo, el hecho de que no existan notas. El trauma del “fracaso escolar” y del cultivo de la competitividad no se producen aquí. Todas las asignaturas tienen la misión de despertar facultades y la presentación que de la materia hace el profesor y su actitud depende de la etapa evolutiva en que se encuentren los alumnos.